viernes, 11 de diciembre de 2009

la verdadera razón de una soledad anticipada

Cito: “El agua apaga el fuego y al ardor los años, amor se llama el juego en el que un par de Ciegos juegan a hacerse daño.” (Joaquín Sabina)



Frases inconfundidas de las confusiones que se datan
En una parte perdida del amor de dos, que fueron carismáticas…

Impensado, donde cada uno juega su juego
Donde las hojas del otoño no caen y el invierno no es el cruel invierno
Y las primaveras con sus pajarracos cantando
No nos avisan de las horas venideras del verano que se trajo

Ay, esa estación, donde cada cosa que nos presenta, suelen ser esquivas
Las vacaciones en mar del plata, en san clemente o en claromecó
Esas citas o amores de veranos, que cuando estamos de novios,
Algunos todavía, nos comemos los dedos por portarnos bien aunque nos cueste…
Por tener en casa a la dueña que todavía sentimos, del corazón
Aunque aquella dueña se olvide de ese “bobo” acogedor

Quien pierde, quien gana, quien dijo que o dejo de decir cuanto
Muchas miradas que apuñalan, muchos ojos, que ya no ven
Muchos putos buitres dando vueltas y una loba buscando anocheceres


Una chimenea presentada como hogera, donde ya no cabe más leña
Pero nos da el sudor, los nerviosos nervios, la perdida del amor
Por perdernos, anticipando nuestra perdición.

Ganas de no volver a cometer algunos errores,
Que se terminan cometiendo por intentar apagar un fuego maldito…
¡Que ya empezó a encender! Y que siempre alguna braza prendida queda,
Y no es precisamente la del amor,
Si no la que quema todo lo que ve a su alrededor,
La que busca excusas, ante una nueva y buena razón

Palabras que van y vienen, de esa misma boca en los labios de otro
Canciones nuevas por escuchar y unos ojos engañosos que engañan
La verdadera razón de una soledad anticipada
Que nos hace cometer una vez más, cagadas.

martes, 1 de diciembre de 2009

Vísceras de valientes

Donde habita la razón del inocente cuando se hallan caminos en deseo
Cuando se nace con un sentimiento y se muere en desvelo
Las minas de asunción ya no son lo que eran, cuando tenia catorce no contaban las cuerdas

Que decir de los despojos, alivios o ansiolíticos para las mazas del recuerdo recordado
Iluminárias de lágrimas, caídas con sudor
La sangre por mis venas que corre en una maratón donde el ultimo queda primero,
Y los capilares revientan por abundar, la sangre del deseo, las viseras por la paz

Cuando lo incomprendido se vuelve inexplicable, nos queda una filosofía,
¿Y que es de la vida misma, no? ¡Con un gramo estamos!
Como un gran respiradero de Zeus o de Nerón! O una mezcla de ambos dos cuando encuentran el archipiélago los náufragos.

Deseo y pasión, frases incalculables de los sentimientos de los sentidos, que no buscan en si mismos la entera razón, de confiar en lo desconocido, de conocer el desentendido, de buscar en la cajita que se vuelve y que huele Pandora, a lo largo de las citas, a lo corto de del calor.