martes, 16 de marzo de 2010

Altares de sueños.

Viejo trapo de piso, olvidado en el lavabo
De los altares de sueños Acobijados,
Engañando a un paciente esperando
De no impacientar, oyente, al daño.

Largas horas las que arrastra, sin más,
Sin decir nada recomponiendo a su modo
Los trozos que colgara de tanto que viene y va
Recibiéndose de loro, al decirse la verdad.

¿Que no le correspondió a aquel Homosapiens?
Pero si corrió más bravo que el mismísimo traste
Que le hizo componer los sueños, melosos, de sus altares.

Se paso la vida evolucionando, tratando de seguir al pie de letra
Y aunque le fue bien en inventar las sectas
Se arto, de hartar por los rosedales, sin flores con recetas.

Tardecitas calientes de la mano de un fiel bizcochuelo
Que horneo en un hornito, hecho de baba de caracol… Con hoyuelos.

Que le den más de diez rosetas de arroz, eso no seria abuso
Si le dan más de 3 besos de aquella, no creo que se vaya en susto
Aunque se ira en seco de gusto
Y de tanto acurrucar a sus amigos minúsculos.

No sabe no contesta, le dijo la cigüeña,
Mensajera de aquel París, quien lo trajo en aerostático vip.

La culpable de todo, la más buena mentira que lo embarco
Creía que la solución, era someterse a contar la misma con pasión,
Contenida en mil mentiras, sus versos, y a cantar con aventón.

Los sueños de altares, que hubiese querido,
Y que el diablo o alguien más, no le entrego.