martes, 15 de junio de 2010

Sin tus cueros en la mañana.

Las 7 y 22 de la mañana, los pájaros están cantando y un policía mata a un ladrón en el noticiero madrugón. Más tarde se escucha por detrás, en mi mente obsoleta, una balada que no suena, una mística de desenfreno, una llama que llama sin espera.

Me acuerdo del primer día que empezamos a putearnos, tapándonos las personalidades, hurgando en la razón de ser quienes no aceptamos, de aquel primer te quiero, que no se si fue en broma pero yo me lo creí y despertó en mi una fueguito en una vela a la que pensé por mientras tantos, no iba a arder.

Me sentí en una nube, cuando me mandaste esa canción, tan pura, tan sana, hablando de las cúspides del amor.
Ya no se que leer de este cuento, que por más que relea no se que creer. Si me quieres o me remplazas o si soy una nueva manera de querer.

No maldigas las puteadas que nos damos, más creo que es una manera de odiar al querer.
Si fuera pobre o mendigo, mendigaría tu placer.
De asentarme en tus labios como boca de príncipe azul, y de sacarte de tu cuento, perdido al día de hoy.

No, no me digas que me quieres si segura no estas, ya que de este lado, hay un mendigo, mendigando a mendigar.

Creo que es por eso que no duermo ¡Y que fumo y tomo sin cesar! La llama de candela, que se acuerda de mi nombre, que una imagen dice mucho, que un mucho dice mira…
Peli porno con pochoclos, un aullido sin razón, o será solo un cumplido para este pobre animador.

Pobre de tu amor, Pues que si me enamoraste, y saltaste el muro mío más preciado, el muro de un corazón, que agoniza con palabras frescas, que secan pasadas de espera, pegando el látigo, esta en este colchón.