Ya me cansé de cansarme,
De hartarme, de sollozarme,
De pedirle a la oportunidad una oportuna acechante.
Ya me encargue de encargarme,
De rogarle a la virgen un poco de calmante
Aún sigo creyendo en ser algún día creyente,
De algo que crea más que conveniente.
Ya disparé la bala que perdida dio a otro puerto;
Ya recibí los palos de este carma que no tengo.
Ya me cambié de desodorante,
Ya me afeité al día, entrante,
Ya me dialogué con los versos
Más aturdidos pero menos errantes.