domingo, 10 de enero de 2010

Mañanitas de collares de oro con olor a mierda de algún oso

Me preguntan a menudo donde deje los cuentos que escribí en algún bretón
Que cuando estaba en las paredes, sabía verse el aluvión
Las carrosas ya no vienen, y los vientos soplan fuertes
Merodeando en la pasión sin razón ni motivo de consuelo ni de acción

Se preguntan muchas veces, que es de la vida mía
No se preguntan tantas veces, ¿Que hará uno de la misma?
Para un futuro no muy lejano cuando el que desperece el desentendido les dejo…
Un cuento de mestizas, un alivio de ocasión, un soneto perdido y una muesca a la oración….
Y con su dedo índice de juzgar a sus propios culos les apuntara, ¿Imaginación tendrán?

Las palabras como espadas, esas armas de matar tan invisible
No hace falta licencia, ni CLU ni una inscripción al ministerio de armar a babor
Para dañar a una civilización, o a todo o nada con esplendor.
La misma mano que os salvo y que dio de comer en una mañana de diciembre
O en la tarde de calor de un cruel junio inerve

Correctivos mal nacidos, fe de querer más, obligo al desmerecido
Querer cagar cuantas veces una vez más
Olor a mierda en los cajones, cuero de vaca en los coches
Por suerte mi Toyota amarillo tiene pana y duerme en un frio a caluroso hormigón

Mañana abriré en mi ventana, un día de resplandor
Ellos abren la puerta, para dejar entrar al egoísmo y dejarla en la pasión
No hablo más, que de las putas mentes que se creen progresistas
Y no se fijan, que así, no viven, si no que viven pa’ jodernos la puta vida…

No hay comentarios:

Publicar un comentario