Hacia algunos años atrás, se pensaba en una calidad diferente de estilos y miserias, querían el consagrase con una descolonización colonial nacionalizada pasando de siervos de la corona de rubí, a ser mozos de la cajita feliz del pueblo Argento con poca salud; hasta se tenia esa palabra rondando en las cabezas que se le dio a llamar como… independencia.
Algunos se pasaban la vida planeando lo mejor ante un servidor, y aun no había sido nacido Newbery, había un plan, un vuelo, que voló… pero descendió con prisas y los sueños se desparramaron al estrellarse en su delicado suelo de anhelos.
Se dio la cita no más un 9 de julio de 1816 en el fabulesco Cabildo de Doña Bazán de Laguna; encuentro obligado a la elección de hábitos criollos que mas tarde, como criollos, solo nos quedo la avenida como recuerdo y como paradoja para transitar.
El paseo fue raro. Nos mostro de todo: Bocas cerradas, ojos buitres, décadas de sufragios, náufragos y escandalosos bárbaros, una patria con banda presidencial como mortaja a muerte lenta y futuro.
Querían pasar de tantas cosas que se nos olvido detenernos en algún testamento
Queríamos fumar tabaco sin pitar el humo del guerrero
Queríamos querer ser libres y soberanos al dueto, pero hoy
Queremos que ya, de una vez, la hipocresía pague su hipoteca
Queremos que ya no nos bebamos el alzhéimer
Queremos decir adiós a los cuervos para darle el paso a las gaviotas
Y a rememora para mañana dejar entrar a esa Aurora.
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